🎅#12 campanadas y un adiós
—¿Me la pelas?
Eso me pedían en la mesa esta Navidad mientras pelaba los gambones con cubiertos.
Y es que, aparte de higiénico, tiene todo el sentido del mundo pelarlos así y no quemarte los dedos ni acabar comiéndolos fríos.
Pero entiendo que eso a ti te la pela.
A mi también.
Pero me devuelve a los 14 años, cuando sin TikTok, me puse manos a la obra con el primer langostino, atrayendo risas y miradas raras en los comensales.
Parecía gilipollas, las cosas como son.
Comía 3 langostinos cada 10 que comía el resto, pringaba el mantel porque se me resbalaba el puto bicho y acaba cediendo y usando las manos para comer alguno que no pareciese un ceviche.
y oye, aquí sigo, 14 años después, con un uso infalible de los cubiertos, sin que nada más haya ocurrido por hacer las cosas a mi manera.
Pero antes de nada, déjame decirte lo que:
En esta última entrega de EVERY descubrirás:
- La llamada que no esperas.
- El mejor truco de Marketing.
- Negocios temporales, éxito eterno.
- Estadística - 6CTS, por fin sirves de algo.

La llamada que no esperas
Igual tú ya has cogido el teléfono y hasta madrugas con gusto de saber que madrugarás el resto de tus días.
No lo sé. De verdad que no lo sé.
Pero a mí me tiene algo confundido.
Me refiero a la adultez.
Si, ya sé que ya somos mayorcitos, pero el otro día caí en la cuenta de ello.
La vida adulta me llama.
A mi parecer ya tengo conmigo las cosas que necesito, y gracias a Dios y a Santa Claus, también tengo las cosas que necesito para continuar hacia donde he elegido dirigirme.
¿Qué mierda más se supone que uno tiene que tener?
No lo sé, vuelvo a repetir.
Igual tú si lo sabes y tengo que pasarte el testigo de esta newsletter (tú verás, la dejo bien de precio).
Esta adultez de la que hablo da la sensación de que dar marcha atrás es demasiado infantil, quedarse donde estás demasiado conformista, y seguir hacia adelante demasiado aventurero.
Supongo que se acerca eso que siempre han llamado “trabajo para toda la vida”, o la rutina de verdad, esa de 35 años seguidos, no 2 meses.
En cualquier caso, insisto y persisto en que no lo sé.
Mientras tanto, ya sabes que dejo la newsletter, para empezar a hacer foco en los 30 años que vienen por delante.
Me descojono del 2026.
Hay que mirar algo más lejos, y darse cuenta de que pedir un deseo por cada uva en Nochevieja no es lo más prometedor.
Supongo que se llama ”crisis de los 30”.
¿Tú cómo lo llevas?
Yo no lo sé, te prometo que no lo sé.
El mejor truco de Marketing
Este si que es bueno.
Lo conocí por varios libros, pero hasta el otro día no lo puse en práctica por la sencilla razón de que hasta hace bien poco, yo no vendía nada.
Si te preguntas qué vendo ahora, te diré que mi asesoramiento financiero, por 1.000€ al año. Por el tiempo que nos reuniremos, sale a 20€ la hora. Por el tiempo que me preocupo de que todo marche fino; ridículamente barato.
No me quiero enrollar con eso, pero el objetivo mínimo es que el cliente cubra mi coste.
¿Recuerdas el objetivo de esta newsletter de autofinanciarse con la inversión?
Pues aquí seguimos, 12 meses después; rentables (ahora te doy más detalle) y con un negocio nuevo funcionando.
Y por eso me encanta la filosofía build in public (construye en público, para mis no-bilingües).
Desde esa primera entrega y, mes a mes, he ido construyendo con vosotros esa cartera de inversión, esas relaciones de suscriptores y otras conversaciones que acabaron abriendo la puerta a cobrar por uno de mis pasatiempos favoritos.
Pero el mejor truco de marketing no es ese (que ahora que lo pienso, también).
Sino el poder del NO.
Hay un libro titulado tal cual El poder del NO, que no lo he leído porque me parece que es de ventas y yo nunca he vendido nada.
Y ahora…tampoco lo voy a leer.
¿Y eso?
Aquí va dato científico:
Una investigación sobre la lectura de Keith Stanovich describió el llamado Matthew Effect: los lectores con mayor nivel tienden a elegir textos más complejos, mientras que los menos experimentados consumen materiales más accesibles. Como consecuencia, los libros diseñados para audiencias masivas suelen reducir la complejidad conceptual y lingüística para no excluir a nadie. Esta estrategia aumenta las ventas, pero limita la cantidad de información nueva o desafiante que el lector recibe, especialmente si ya tiene cierto bagaje intelectual.
A esta idea se suma la investigación sobre la processing fluency, o facilidad de procesamiento (para mis no bilingües). Se ha demostrado que los textos fáciles de leer generan una sensación subjetiva de comprensión, agrado y confianza. Sin embargo, esa misma fluidez reduce la activación del pensamiento analítico. Cuando el contenido exige poco esfuerzo cognitivo, se recuerda peor y se integra con menor profundidad. Por el contrario, la dificultad moderada —ideas que incomodan, estructuras que obligan a releer, argumentos que contradicen intuiciones previas— favorece un aprendizaje más duradero y transformador.
El mercado editorial refuerza este patrón. Los libros que aspiran a una gran difusión tienden a evitar fricciones intelectuales (¿te he hablado ya de la fricción? Da para otro post entero).
No es que carezcan de valor, sino que están optimizados para ser consumidos sin resistencia. Los libros que realmente cambian la forma de pensar suelen hacer justo lo contrario: exigen tiempo, atención sostenida y disposición a cuestionar creencias previas. Por esa misma razón, rara vez se convierten en fenómenos de ventas masivas.
¿Entonces?
¿Entonces qué?
Ah coño El truco de marketing. Voy.
Me senté con una conocida a tomar una cerveza y era la tercera vez que me hablaba de dinero y de qué hacer con él. En ocasiones anteriores ya le había insinuado que estaba cobrando por asesorar, pero que si quería un café y charlar 4 cosas no habría problema.
Total que me dice:
—Si yo te pago, ¿me ayudarías a mover y gestionar esto?...
—No—le dije.
Con 2 cojones. Como si me sobrase el dinero, ¿sabes?. Pues si. Le dije que no. Y croqueta en mente dije:
—No. Primero tenemos una conversación fuera de este contexto para hablar bien todo lo que necesitas y después valoro si te puedo ayudar. Solo si considero que si, podrás pagarme para trabajar juntos.
No sé de dónde me salió la inspiración.
La adultez, imagino.
Pero la lección fue clara: puesto en práctica, el poder del No es el mejor truco de marketing.

Negocios temporales, éxito eterno
Al final vais a creer que soy Papá Noel, pero aquí va otro regalo: un negocio redondo…
o, al menos, uno que lo fue.
Un día cualquiera me topé con la pegatina de "Bebé a bordo" y pensé:
¿De verdad alguien conduce con más cuidado por verla?
¿No intentamos todos no estamparnos lleve el de delante un bebé, un perro o un fremen?
Y no, ese no es el negocio.
El negocio es detectar un resquicio y monetizarlo rápido.
La pegatina fue solo la excusa. Detrás estaba Safety 1st, una empresa que convirtió la paternidad primeriza en un catálogo de riesgos comprables: cierres para armarios, puertas para que el bebé no "escape", protectores para todo… y carritos de cientos de dólares. Porque aquí no va de dinero, va de encontrar un vacío.
¿Qué clase de padre no compraría una pegatina de 2 $ si esta le confiere mayor seguridad y menos probabilidades de que el loco de detrás lo estampe?
No vendían plástico ni ventosas: vendían tranquilidad. Y eso es infinitamente más rentable que innovar.
El negocio no era sostenible —barreras de entrada nulas, producto fácilmente replicable—, pero fue perfecto en su momento: detecta el resquicio, explótalo y sal de ahí.
Y aquí está la idea clave: no hay negocios malos, hay negocios mal explotados. Tampoco todos tienen que durar toda la vida. Algunos están hechos para aprovechar una oportunidad concreta y retirarse.
El problema es esperar la idea perfecta.
Mientras la buscas, ya estás perdiendo.
(Entrada escrita por Javier Álvarez, amigo, suscriptor y editor de la entrega física de EVERY. Gracias Javi)
Estadística - 6CTS, por fin sirves de algo.
Me parece una locura que, siendo los que somos (23 personas), el ratio de lectura de esta newsletter haya sido de más del 80% de media.

Brutal, de verdad.
El feedback lo recibí sobretodo al principio.
Normal.
Pero sé que seguís ahí, leyendo estas mierdas, y de verdad espero que alguna de ellas os haya aportado valor.
Y no, no me refiero otra vez a las acciones de ninguna empresa, me refiero a valor de verdad.
He intentado transmitiros conocimientos, dilemas, noticias, anécdotas, aprendizajes, inversiones…todo por el módico precio de 0€ durante un año, más la edición física por vuestra confianza inicial.
Desde entonces, mi curiosidad se ha multiplicado por mil, mi cartera de largo plazo ha hecho un 14%, la de medio plazo (la construida para esto) ha rendido un 10% (si hijo si, la he liado muchísimo con Krispy Kreme, Cava y Figma, y gracias a otras se remontó); y la de corto plazo rindió la friolera de un +300%.
Datavault e IREN hicieron casi toda la magia.
Por lo que puedo decir que los números de este proyecto han salido.
Esto es poner en práctica otro libro que leí hace mucho tiempo: De cero a uno.
Probablemente sea otro de los libros con mayor impacto en la generación de ideas y creación de negocios. Pero no quiero enredarme más, este libro debes leerlo.
Ahora seguiré construyendo en público, pero ya no desde aquí.
Pronto recibirás actualizaciones de la entrega física. Tómatelo 🍅 con calma, yo también lo haré.
Gracias por ser lector y seguidor de EVERY.
Feliz Navidad y próspero Año Nuevo.